El hidrógeno es poco soluble en agua, por lo que la mayor parte se libera al aire en forma gaseosa. Por lo tanto, mediante la inhalación es posible obtener una alta concentración de hidrógeno en un corto período de tiempo. La inhalación de hidrógeno (HHO) permite al cuerpo obtener una gran cantidad de este elemento. Se absorbe mejor en el cerebro, el sistema nervioso, el sistema circulatorio y los pulmones. El hidrógeno posee propiedades antioxidantes selectivas, lo que significa que neutraliza selectivamente los radicales libres tóxicos en el cuerpo humano sin afectar a los radicales libres beneficiosos. Esto puede aliviar el estrés oxidativo, ejerciendo así efectos antiinflamatorios y antiapoptóticos.
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